Publicada By  Víctor Yepes Piqueras - Material    

Magister dixit (el maestro lo dijo). Un argumento de este tipo, es decir, afirmar que algo es cierto porque lo dice alguien que se supone que es una autoridad, es una forma de sostener una afirmación que muchas veces hace aguas por todas partes. De hecho, un Argumentum ad verecundiam o argumento de autoridad es una forma de falacia.

La recurrencia a una autoridad para establecer la verdad sobre un tema fue una práctica muy habitual en la enseñanza científica medieval.  La expresión también fue utilizada por la escolástica medieval, bajo la forma de la expresión Roma locuta, causa finita (“Roma ha hablado, la cuestión está terminada”). Esta frase se atribuye a San Agustín (354-430) en referencia a la autoridad desplegada por Inocencio I contra el pelagianismo. Otro ejemplo es la infalibidad pontificia.

A pesar de todo ello, es lícito recurrir a citas de autoridades siempre que éstas sean cualificadas en su campo, sean imparciales y no existan divergencias entre distintas autoridades sobre un mismo tema. Si en una argumento propio queremos recurrir a una autoridad, deberíamos no sólo citarla, sino además explicar brevemente los argumentos que soportan la afirmación de dicha autoridad.

Un ejemplo que ejemplifica la cita a trabajos previos es el ámbito científico. A Isaac Newton se le atribuye una carta que envió a Robert Hooke el 5 de febrero de 1675 donde decía: “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes“. Estas palabras son a su vez una cita de Bernardo de Chartres (s.XII) y no obra del propio Newton, aunque en efecto usara estas palabras, que se han usado como una excelente caracterización del proceso colectivo de construcción del conocimiento científico.

Para ampliar el concepto de argumento de autoridad, os dejo un documento de Ricardo García Damborenea. Es muy interesante el diagrama para el análisis de los argumentos de autoridad que figura en la última página.

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